En los meses más fríos del año, los casos de gripe y otras infecciones respiratorias aumentan considerablemente. Los síntomas más comunes de la gripe o el resfriado incluyen tos, fiebre, congestión nasal, dolores musculares, de garganta o de cabeza, además de una sensación general de malestar. Sin embargo, también es posible que quienes padecen gripe experimenten una pérdida de audición, ya sea temporal o permanente.
PERDIDA AUDITIVA TEMPORAL:
Cuando tienes un resfriado, puede acumularse líquido en el oído medio, dificultando la llegada del sonido al tímpano. Esto sucede porque la Trompa de Eustaquio, el conducto que conecta el oído con la cavidad nasal, se obstruye. Esta condición se conoce como pérdida auditiva conductiva y es similar a la sensación de taponamiento que se experimenta al viajar en avión, ya que esta estructura también se encarga de regular la presión del aire en el oído medio.
Por lo general, esta disminución auditiva ronda los 24 decibelios, un nivel comparable al que se percibe al usar tapones para los oídos. La buena noticia es que este tipo de pérdida de audición es temporal y desaparece una vez que el líquido acumulado se disipa.
PERDIDA AUDITIVA PERMANENTE:
Si un resfriado evoluciona hacia una infección de oído, es posible que experimentes dificultades auditivas o que los sonidos te parezcan amortiguados. Aunque este tipo de infección puede resultar incómoda, suele ser tratable. Si sospechas que podrías tener una infección en el oído, es recomendable que consultes con un especialista. En la mayoría de los casos, las infecciones de oído no generan problemas a largo plazo. Sin embargo, si ocurren de manera recurrente, podrían ocasionar complicaciones como una pérdida leve de audición.
CÓMO CUIDAR LA AUDICIÓN EN ÉPOCAS DE GRIPE:
Para cuidar la salud auditiva y prevenir problemas derivados de resfriados o gripes, es importante seguir algunas recomendaciones:
- Protegerse del frío: Mantener la garganta, nariz y oídos cubiertos ayuda a evitar que virus y bacterias entren en el cuerpo y causen infecciones.
- Higiene adecuada del oído: Tras ducharse o bañarse, es fundamental secar bien los oídos para prevenir la acumulación de humedad y bacterias. No se deben usar hisopos, ya que pueden empujar la cera hacia adentro y afectar la audición. Si hay sensación de taponamiento, es recomendable acudir a un especialista.
- Sonarse correctamente la nariz: Es importante eliminar la mucosidad sin ejercer demasiada presión, ya que esto podría hacer que los fluidos se desplacen hacia el oído medio y causen molestias.
- Fortalecer el sistema inmunológico: Mantener una alimentación equilibrada con vitaminas y minerales como Omega 3, vitamina D, E, C y antioxidantes contribuye a una audición saludable y refuerza las defensas del organismo.
- Higiene de manos: Lavarse las manos con frecuencia es clave para prevenir la propagación de virus que pueden derivar en infecciones respiratorias y auditivas.
- Revisar la audición regularmente: Realizar chequeos auditivos periódicos, al menos una vez al año o tras una gripe o resfriado, permite detectar posibles problemas a tiempo y evitar su progresión.
Siguiendo estas medidas, se puede reducir el riesgo de infecciones y mantener una buena salud auditiva.
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